El trío no tenía nombre como tal porque se reunían de manera ad hoc para conciertos, como el famosísimo "Friday night in San Francisco", uno de los mejores conciertos para guitarra de todos los tiempos. Gitty, de hecho, tenía la grabación completa en su archivo de música favorita, así que cuando supe que Di Meola venía a Seattle no dudé en comprar las entradas.
Como ella tenía instalada mi aplicación de Facebook en su teléfono y soy seguidor del guitarrista, durante la pandemia él en muchas ocasiones se ponía a tocar en su casa y lo hacía a través de Facebook live. Como le llegaba la notificación ahí mismo me llamaba para decirme que Di Meola iba a tocar y yo siempre le decía lo mismo:
- ¿Y qué pasa que no lo estás escuchando?
- Es que te llamé para decirte.
- Bueno, está bien, ponte a ver el concierto improvisado y hasta puedes escribirle si quieres, luego lo veo en diferido.
En junio de este año vuelve a tocar en Seattle, esta vez en el Dimitriou's Jazz Alley, pero Gitty no podrá acompañarme a escuchar el arte de tan talentoso músico siendo que a ella le gustaba tanto su música; realmente el cáncer es un flagelo espantoso que acaba con los sueños y esperanzas de sus víctimas.
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