Acerca de cómo sobrevivir a la pérdida de la única mujer que he amado mientras me dedico a escribir tonterías para encontrar algún sentido a la vida que no es vida sin ella.
Durante la convalecencia de Gitty se presentó el reto de mantenerla distraída. Ella, como mujer muy activa, no podía estar quieta por mucho tiempo pero sus actividades estaban severamente limitadas debido a su condición. Luego, al iniciarse las quimioterapias, quedaba muy débil luego de las sesiones; si bien se hacía la fuerte era obvio que no podía tener una vida normal, lo que le generaba mucha incomodidad.
Tenía TV por cable en el cuarto y la sala, e Internet en la computadora y el teléfono; pero necesitaba algo mas para ver YouTube porque no podía ponerse la computadora en el regazo y la pantalla del teléfono era muy pequeña. Al final le compré una tablet Samsung junto con un forro que servía como pedestal y así podía ponerla a su lado en la cama para disfrutar los videos.
Durante los meses de convalecencia su afición favorita fue la música de Ray Conniff, prácticamente se paseó por toda su producción discográfica, algo notable porque este artista estuvo activo por mas de 60 años. A veces iba al cuarto y me recostaba en la cama con ella a ver los videos mientras se ponía a describir todos los que había visto antes junto con episodios de la vida del señor Conniff; esta costumbre se le arraigó con el tiempo y desde entonces me comentaba todo lo que veía por televisión o por Internet con pelos y señales, hasta el punto de que luego no necesitaba ver nada porque ya conocía todo lo que había pasado.
Cuando no se recostaba en la sala a ver la TV o los carros pasar, se ponía a cocinar o se iba al cuarto a navegar en Internet con la tablet y finalmente veía sus videos de Ray Conniff. Este artista se convirtió en nuestro aliado para hacer la recuperación de Gitty un poco mas llevadera. Como dije antes, recorrió toda su discografía y se aprendió diversos detalles de su vida, familia y logros profesionales, como por ejemplo cuántos premios Grammy ganó a lo largo de su dilatada carrera (como punto informativo, recibió tres nominaciones y ganó uno por "Somewhere My Love" en 1966) y cuántos discos vendió (mas de 70 millones).
Cuando me dijo todo eso le comenté que se había vuelto una "Rayconniffóloga" y que estaba buena para ir al programa Jeopardy! Se echó a reír y dijo que no era para tanto, pero en realidad sí lo era, porque se convirtió en una verdadera experta.
Al final la música de Ray Conniff sirvió para mantenerle el ánimo arriba cuando se quedaba sola en el apartamento mientras yo estaba en los cursos y Lucy se iba conmigo. En algún momento, meses después, le comentaría que nos inventamos de toda vaina para que ella pudiese cumplir con su recuperación sin novedad.
- Sí, porque yo me quedaba aquí sola, porque hasta el perro se iba. Apenas te acercabas a la puerta del apartamento la Lucy se iba detrás de ti para irse también. Cuando la encontramos no quería saber nada de carros y ahora es de lo mas pata caliente.
- Sí, pero no había otra, así la sacaba a pasear y tú no tenías que forzarte a sacarla.
- Bueno, nada es perfecto.
- No, pero la cosa funcionó, de una forma u otra.
Y sí, pudimos aterrizar a la sexta sesión de quimioterapia.
Rafael "el pollo" Brito, ese gran cantante venezolano, jamás se enterará de como esta canción ayudó a Gitty a salir de la terrible depresión que la afectó luego que le diagnosticaron el cáncer. Tal cosa era natural porque ese peso era mucho mayor al que puede soportar cualquier persona; simplemente saber que muy posiblemente vas a morir de una terrible enfermedad hace que veas todo lo que has vivido en perspectiva y lamentes el tiempo que perdiste en cosas nimias mientras la vida te pasaba al lado y luego ves que ahora te queda menos y lo tienes que aprovechar al máximo mientras puedas.
Una madrugada luego del 15 de mayo, llegué al apartamento después de trabajar y encontré a Gitty sentada en su asiento de la mesa del comedor, (todos teníamos nuestro asiento asignado por ella; yo en la cabecera, no por nada especial sino porque al ser el mas gordo tenía mas espacio para moverme; Graciela al lado derecho mío porque era la mas pequeña y no cerraba el espacio entre la mesa y la cocina; y Gitty el segundo asiento del lado derecho porque le permitía transitar libremente sin estorbar a nadie) tal cosa me extrañó porque a esa hora ella normalmente estaba durmiendo, tenía la mirada perdida y la cabeza gacha.
Llegué y le pregunté qué le pasaba, si se sentía mal o si necesitaba algo. Me dijo que se sentía muy mal pero no físicamente, apartando los malestares debidos al tratamiento, porque el dolor de la operación para ese entonces se había ido, de hecho estaba cicatrizando muy bien.
- ¿Entonces por qué te sientes mal? Le pregunté mientras me sentaba en la silla de Graciela y le tomaba la mano.
- Siento que he perdido mi tiempo en esta vida, que me la pasaba peleando con ustedes y perdí todo ese tiempo y mira, ahora tengo cáncer y me voy a morir.
- Por favor, no veas las cosas así, la doctora me dijo después de la operación que veía bien tus perspectivas a cinco años, estás en tratamiento y tus probabilidades de supervivencia a cinco años son elevadas. Serían mayores si se hubiese atajado mas temprano, pero al menos no son tan malas.
- Es que mírame, estoy pelona, esas medicinas me caen fatal, tengo esta rajadura en mi barriga, me veo horrible y no sé si me voy a curar. Al menos la doctora me sacó toda esa mierda y espero que se la hayan tirado a los perros para que se la comieran, pero me siento tan mal.
- Tú siempre has sido una mujer echada para adelante y muy fuerte; además no estás sola, estás conmigo y te voy a ayudar en todo lo que pueda, y de los gastos médicos ni te ocupes. Nunca te a a faltar atención médica, eso te lo prometo.
- Es que no es solo eso, Graciela no tomó bien mi enfermedad, y cuando viene lo que hace es pelear conmigo, como si yo tuviera la culpa de estar enferma.
- Tú sabes que ella sacó la sangre de las mujeres de mi familia, que reaccionaban siempre con rabia a todos los obstáculos. En algún momento se le pasará esa rabia irracional y empezará a actuar de forma mas equilibrada, lo que nos queda es darle tiempo. Al menos tenemos a Lucy, que nos hace la vida mas llevadera.
- Sí, ella es un angelito y es mi enfermera, cuando te vas siempre está pendiente de mí.
- Eso es para que tú veas, tenemos ese ángel con nosotros.
- Pero sigo sintiéndome mal, no cumplo mis deberes como esposa, a la larga te vas a buscar a otra porque no te sirvo de nada. Ni siquiera sé cuándo volveremos a tener sexo y ni siquiera puedes dormir conmigo, me haces tanta falta y no podemos estar juntos.
En ese momento la tomé de la mano y le dije:
- Vamos al sofá y ahí hablamos con mas comodidad.
Luego de sentarnos le tomé ambas manos para decirle:
- A mí no me importa tener que dormir en la sala, lo que me importa es que estés cómoda y puedas dormir bien, de lo otro ni te ocupes, ya llegarán tiempos mejores y podremos reanudar nuestras vidas. Lo importante, la prioridad absoluta es destruir ese cáncer que se ha apoderado de ti, todo lo demás es secundario. Escucha esta canción, que hoy la encontré en Internet y es muy bella, de paso su letra expresa todo lo que siento por ti y que me es imposible cantar.
Para ese momento busqué en mi teléfono y reproduje "Cómo te digo" que la tenía guardada en YouTube. Ella se puso a escucharla y mientras lo hacía derramó un par de lágrimas; al terminar me dijo por primera vez una frase que repetiría muchas veces a lo largo de todos esos años, aun a pocos días antes de su fallecimiento.
- Ramón, no me va a alcanzar la vida para agradecerte por todo lo que estás haciendo por mí.
- No me debes nada, es mi deber, cuando nos casamos juré que estaría contigo en la salud y en la enfermedad y debo cumplir ese juramento. Cuando uno se casa por amor siempre va a cumplir lo que jura frente a Dios y los hombres. Nunca te voy a dejar y siempre estaré a tu lado, no importa lo que pase. Recuerda eso, no te voy a abandonar bajo ninguna circunstancia.
- Gracias, que afortunada fui al escogerte. Pero ¿qué hacemos ahora?
- Bueno, supongo que vivir, es lo que nos queda. Todos somos hijos de la muerte, si bien tienes la sombra del cáncer encima de ti, a mí me puede pasar cualquier cosa también, sabemos donde estamos ahora, pero no sabemos lo que nos va a pasar dentro de cinco minutos.
- ¿Y cómo vivimos?
- Vamos a salir, a pasear, vayamos a espectáculos, busquemos disfrutar la vida mientras tengamos chance. Los recuerdos son las únicas cosas que nos vamos a llevar cuando nos llegue la hora, y mientras mas buenos recuerdos tengamos mayores riquezas nos llevaremos.
- Pero hay que pagar el techo, y comprar comida, y pagar los gastos médicos.
- Tengo que trabajar, pero eso no obsta para que no nos podamos divertir. Cuando te sientas mejor salgamos o nos quedamos en la casa viendo películas o escuchando música como hacíamos en Cúa, ¿no te acuerdas?
- Claro que me acuerdo y me acuerdo de lo sabroso que terminaban esas veladas, teniendo ese sexo tan rico.
- Bueno, no hablo solo del sexo, que de repente a lo mejor tendremos que prescindir de el, no sé qué te dirá la doctora cuando termine este tratamiento, pero podemos hacer muchas otras cosas mas.
- Sí, tengo que esperar a que me diga, pero vamos a empezar a hacer así. ¿Pero cómo hacemos con Lucy si queremos salir a pasear?
- Pues nos la llevamos, tú sabes que ella es muy callada, así que uno la puede llevar donde sea que se puede meter encaletada a muchas partes.
- Bueno, pues sí. Entonces podemos planificar veladas y salidas.
- Eso mismo es, y hasta podemos hacer cosas sin planificación alguna. Se trata de que lo pasemos bien juntos. Disfrutar nuestro tiempo hasta que nos llegue la hora.
- Bueno, voy a tomar tu consejo, no sabes el bien que me has hecho hoy.
- Lo que mas me importa en esta vida es ver que te recuperes, mas nada.
- Gracias, mi amor. Ahora te tienes que bañar para que te acuestes, porque tienes que seguir tu rutina.
- Claro, voy a hacer todo eso, pero recuerda antes que te acuestes y tenlo siempre presente, vamos a salir de esto y siempre voy a estar contigo, así tú me botes.
- Deja la vaina chico, que no te voy a botar nada, tú eres el que me puede botar.
- Olvídalo. estoy aquí para seguir contigo hasta el fin, como la canción de Cheo Feliciano. Y déjame darte un beso💋💋💋💋💋💋💋💋💋.
Luego de esta conversación, fue poco a poco mejorando su humor, hasta que la depresión se fue de un todo para no volver, gracias a sus sesiones con Monika. Y se puede ver el cambio en su siguiente ronda de quimioterapia, donde le tomé estas fotos.
A partir de entonces iba a las citas vestida como toda una reina, llegaba contenta y se hacía unos turbantes que le encantaban a las enfermeras. Decidió mostrar su alegría innata y contagiaba a todos en el lugar.
Taxol y Carboplatino, el tratamiento estándar luego de una intervención quirúrgica donde se removieron tumores cancerosos. Los principales efectos secundarios son pérdida de pelo, uñas quebradizas, náuseas, mareos, trastornos gástricos y un largo etcétera. La labor de los ingredientes activos de tales medicamentos es matar todo lo que crece dentro del cuerpo del paciente, por eso es que son efectivos contra el cáncer, porque detienen el crecimiento descontrolado de las células malignas al destruirlas.
El primero de mayo fue la primera sesión de seis que se repetirían cada tres semanas; ocho días después de terminado el tratamiento se le haría una tomografía a Gitty para detectar cáncer en su cuerpo. Las citas se programaron para los días viernes porque así tendría mayores probabilidades de estar con ella y transportarla, si bien eso dependía también de mi trabajo; si no, había que buscar apoyo entre amistades o usar un sistema de transporte público conocido como Access, que está disponible para ancianos, minusválidos y personas que reciben tratamientos médicos.
Gitty había recibido varias ayudas sociales de parte de la oficina de trabajo social del SCCA, todas avaladas por su médico tratante, la doctora Swisher. Un pase de estacionamiento para minusválidos, una tarjeta de tarifa preferencial en el transporte público, autorización para el servicio Access, servicios de entrega de comidas a domicilio, etc.
En principio cualquiera pensaría que una ronda de quimioterapia consiste en ir al hospital o clínica, presentarse al área de tratamientos, esperar su turno y recibir el cóctel de medicinas. En realidad es algo bastante mas complejo. Lo primero que se le hace al paciente, o al menos es el protocolo a seguir aquí en Seattle, es instalarle un puerto de conexión intravenosa. Debido a que se le va a tener que pinchar con bastante frecuencia pueden dañarse las venas de los brazos, por consiguiente es mejor instalarle ese aparato en la parte superior del lado derecho del torso, cerca del hombro; tal cosa se hace a través de una intervención ambulatoria que no dura mas de 20 minutos. Se hace una incisión en una vena y por allí se introduce el tubo del puerto, tal como indica la gráfica siguiente, luego se saca sangre y se conectan las agujas con el medicamento en ese mismo lugar.
Luego de la instalación del puerto, cosa que se le hizo a Gitty tres días antes de la primera sesión, viene el proceso de la quimioterapia en sí. Se empieza con exámenes de sangre para tener la seguridad de que sus números están dentro de los rangos recomendados (hay que recordar que los componentes activos de las quimioterapias son básicamente veneno), luego hay que preparar el puerto con los catéteres y eso requiere unas condiciones de asepsia superiores a las que se siguen normalmente, ya que el riesgo de infecciones es elevado. Terminado este proceso, Gitty subía al piso cinco del SCCA donde estaban ubicados los salones y cuartos de tratamiento.
En esta primera fase siempre le asignaron cuartos porque como era su primera vez se hacía necesario que estuviera acostada, además todo el proceso duraba alrededor de cinco horas. Mientras se esperaban los resultados de los laboratorios, se le preparaba con toda una batería de antihistamínicos, antieméticos y relajantes, junto con suero fisiológico para mantenerla hidratada. Una vez que llegaba la luz verde del laboratorio se hacía el pedido a la farmacia; cuando llegaban las medicinas las enfermeras a cargo se ponían unas batas protectoras especiales en caso de que se produjese algún derrame y a continuación procedían a conectar las bolsas al puerto de Gitty, en ese momento empezaban a contarse las cuatro horas que duraban pasando los medicamentos, porque no se podían administrar a gran velocidad.
Durante este tratamiento Gitty llegaba al SCCA a las diez de la mañana y salía a las cinco de la tarde; lo bueno era que había una despensa en la que los pacientes podían buscar o pedir yogurt, gelatinas, sopas, queso, galletas, jugos y agua; por lo menos de esa forma no pasaban hambre ni sed.
Por razones de trabajo o del curso no pude estar presente en todas las sesiones, a veces estaba un rato en la mañana, otras la iba a buscar en la tarde, y una vez pude quedarme todo el tiempo. Cuando todo terminaba era momento de regresar a casa y cuatro de las seis veces pude encargarme de su transporte; llegábamos, ella se metía al baño y yo le preparaba algo de comer, al salir de bañarse se sentaba en la mesa porque nunca le gustó comer ni frutas en la cama y después de comer se iba a acostar. Luego yo salía para el trabajo.
Esos tratamientos son brutales, no solo físicamente, sino también mental y emocionalmente. En 2016 le asignaron una terapista, Monika, no recuerdo su apellido pero es de ascendencia polaca, para que la guiara a través del proceso de aceptación del cáncer. Cuando empezó a verla ya había salido de la depresión profunda en que había caído desde el diagnóstico, pero igualmente la ayudó mucho para manejar todos los altibajos de la enfermedad.
De todas formas, al empezar las quimioterapias Gitty estaba muy deprimida y lloraba con frecuencia al pensar en su cáncer, y eso duró hasta que tocó fondo el día de la segunda sesión. luego poco a poco empezó a salir de ese agujero.
El lunes 27 de abril tuvimos que ir al SCCA para que Gitty escogiera una peluca de las que donan los fabricantes y personas adineradas a la institución. Esto era necesario porque al iniciarse las quimioterapias se le caería todo el pelo; estábamos citados a la una de la tarde y llegamos para buscar la que mejor le pareciese.
Duró casi una hora viéndolas porque no quería usar tales postizos, pero al final no le quedó mas remedio que escoger y se decidió por una que tenía un color similar al de su pelo. Desde su diagnóstico ella estaba muy triste y buscaba ocultar ese sentimiento cuando se le tomaban fotografías, pero este día le resultó imposible hacerlo.
Luego de decidirse por la que se puso en la tercera foto, la persona a cargo nos agendó una cita para ir a una peluquería en South Lake Union que cortaba el pelo gratis a las pacientes como donación al SCCA, así que fue programada para el día siguiente a las 11 de la mañana.
Gitty nunca había tenido gran aprecio por su cabellera, a pesar de que le había dicho desde que la conocí que toda ella me había atraído, incluido su pelo, así a ella no le gustara; mas de una vez cuando me preguntaba que era lo que me había atraído de ella cuando la vi por primera vez le ponía una canción del grupo Mango, "Todita tú."
Lo cierto del caso es que a pesar de que a ella no no le gustaba mucho su cabello tampoco quería perderlo y durante esa noche se estuvo lamentando. Le dije que una vez que el tratamiento finalizara volvería a crecer y a lo mejor hasta se le vería mejor, que lo importante era iniciar las quimioterapias para acabar con el cáncer.
Cuando llegamos a la peluquería trató de poner su mejor cara, pero las lágrimas se le salían solas. Yo, a su lado, lo que hacía era tomarle la mano y abrazarla; era lo menos que podía hacer por ella.
Finalmente llegó el momento en que la peluquera puso manos a la obra; he de decir que todo el personal del lugar se mostró muy solidario y amable con Gitty, la trataron como un personaje VIP para que no se sintiera tan mal durante todo el proceso. Cuando terminaron de pelarla me preguntó:
- ¿Cómo me veo? Dime la verdad.
- A ti te luce hasta estar coco pelao, siempre te vas a ver bonita. Yo te veo de lo mejor y no es porque te vea con los ojos del alma, te veo con ojos de hombre.
- Eso son mentiras tuyas, me veo horrible.
- Para nada, te ves linda, esa es la ventaja que tienen las mujeres como tú, todo les luce.
La peluquera también le dijo que se veía muy bien sin pelo y que eso iba a ser algo temporal que duraría lo que durase el tratamiento y que luego le crecería otra vez y hasta mejor. También, como se había llevado la peluca, se la ajustaron y enseñaron a poner.
Le tomé esta foto cuando me preguntó como se veía.
Esta fue mientras le respondía
Y aquí logré sacarle una media sonrisa.
Luego vino lo de la peluca.
En la segunda foto se puso así porque le dije que se veía como una actriz de Hollywood.
Luego de todo este trajín dimos las gracias a todo el personal de la peluquería que le deseó un pronto restablecimiento y que se curara del cáncer. Nos fuimos al apartamento y me ocupé de mi rutina diaria. Al regresar del trabajo la madrugada del miércoles hice lo único que debía hacer; no era justo que yo tuviese mi cabeza llena de pelo mientras ella estaba pelona, eso no era correcto, sería como un bofetón en su cara; así que agarré la máquina de afeitar que ella usaba para pelarme el coco, la puse en cero y me afeité, luego cogí mi hojilla para la barba y el bigote y me la pasé hasta sentir que no tenía ni una pelusa en la cabeza. A partir de entonces la usaría cada tres días.
Como no le dije nada a nadie Gitty se sorprendió en la mañana al verme así y me preguntó:
- ¿Y por qué te pelaste el coco? Pareces una bola de billar.
- Si tú no tienes pelo en la cabeza sería una coñodemadrada que yo estuviera con la mía hirsuta y floreciente, así que si tú no tienes pelo, pues yo tampoco.
- No era necesario que hicieras eso.
- Para mí sí lo era, además, con pelo o sin pelo siempre me voy a ver igual de feo.
- Bueno, gracias por ser solidario conmigo.
- Ambos estamos comprometidos en esto hasta el final, y todo lo que necesites de mí lo vas a tener, no importa lo que sea, por eso este coco pelao es muestra de ese compromiso.
- Menos mal que no me equivoqué contigo, muchas gracias y déjame darte un beso en esa bola de billar que tienes por cabeza.💋💋💋.
Luego de una intervención quirúrgica tan compleja y la semana de recuperación en el hospital tocaba regresar al apartamento, cosa que no era nada fácil bajo esas circunstancias porque vivimos en un tercer piso y no hay ascensor. El proceso de subir a Gitty por las escaleras fue algo laborioso, la auxiliaba llevándola poco a poco, un paso a la vez, y así pudo completar los cuatro tramos y 28 escalones para llegar al hogar.
Yo había arreglado el cuarto por adelantado para que ella no tuviese que ocuparse de nada, únicamente de acostarse en la cama. Esto también representaba un nuevo reto; necesitaba espacio y estar lo mas cómoda posible para restablecerse mas rápidamente. Ante esta realidad corté por lo sano y me salí de la habitación conyugal, no quedaba mas remedio que dejarle la cama completa para que pudiera usar todo el espacio si lo necesitaba y no pasar incomodidades al yo estar acostado o moverme mientras dormía.
Me preparé una chabola en la sala creando una especie de catre con un par de colchonetas, varios forros acolchados para cama y otro forro integral, embutí dentro de este forro tamaño Queen todo lo demás, le monté un par de esquineros y mi cama quedó lista. No era muy cómoda, pero tampoco era algo donde no se podía dormir; esa chapuza sería mi dormitorio durante casi seis meses.
Al levantarme cerca de mediodía arreglaba el catre lo mejor posible para que la sala no se viera tan desordenada y mantenía todo muy limpio, la idea era que todo se viera cercano a la normalidad. No hace falta decir que Lucy se instaló en mi catre como si fuese una cama hecha para ella.
Mientras tanto la habitación había recibido un nuevo adorno; dos amigas de Graciela que son gemelas habían llevado al hospital unas orquídeas junto con un globo, nos trajimos todo al apartamento y les buscamos sitio en nuestro dormitorio. El globo era de tan buena calidad que duró varios años con nosotros.
En cuanto a Lucy, Gitty no podía ocuparse de ella, por lo que no me quedó mas remedio que llevarla conmigo a todas partes; le preparé un espacio en la camioneta y la dejaba allí cuando iba al curso, como me estacionaba en un garaje al menos estaba protegida contra los elementos. Luego al regresar a casa la paseaba y le daba de comer, la dejaba allá y al regresar del trabajo tocaba sacarla de nuevo; luego de dormir le ponía la comida y otra salida mas. Esa rutina variaba un poco los fines de semana y días feriados, pero era la única que servía hasta que Gitty se mejorara.
Por otro lado estaba el tema de la comida, con tantas cosas que hacer no me quedaba tiempo para cocinar, así que Gitty se puso en eso pero haciendo platos lo mas sencillos posibles mientras la ayudaba. A veces ella preparaba alimentos mientras yo estaba en el curso o trabajando porque sentía la necesidad de comer algo diferente, especialmente sopas.
Así estructuramos nuestras vidas por varios meses; no había otro remedio, estábamos solos y teníamos que salir adelante.
Una semana después de haber salido del hospital regresamos para que le sacaran las grapas a Gitty y la cicatrización de la herida marchaba muy bien, no se presentaron complicaciones de ningún tipo. Si bien todavía no podía bañarse normalmente, al menos tenía menos restricciones de movimiento.
Debido a su rápida recuperación, el cronograma de actividades no se modificó y eso significaba que para finales de mes empezarían las quimioterapias, pero antes se haría necesario que buscara una peluca y le cortaran el pelo porque con el tratamiento lo iba a perder por completo, y luego necesitaría usar la peluca para no salir a la calle con la cabeza totalmente pelada.
No es fácil imaginar el impacto emocional que tal cosa le iba a causar.
Desde la noche del ocho de abril me quedé en el hospital; durante todos los días de hospitalización de Gitty trabajaba medio turno, llegaba alrededor de la una de la mañana y me quedaba hasta las 11 cuando me iba a casa a bañarme, cambiarme de ropa e irme al curso y de allí al trabajo.
Graciela llegaba cuando terminaba clases y se quedaba con su mamá hasta caer la noche, tiempo en el que llegaban las visitas, que fueron bastantes. Ese trajín me hizo decirle a nuestra hija que tendría que relevarme las noches de sábado y domingo porque sencillamente el cuerpo no me daba para mas. Necesitaba dormir.
Hay que recordar que la figura del acompañante del paciente es básicamente una primera línea de emergencia en caso de que algo vaya mal, por eso en las habitaciones lo mas que hay es un sillón al lado de la cama; el acompañante no está para dormir ni descansar sino para servir de auxiliar de enfermería, cosa que se puede ver en esta foto que le tomé al cuarto. Detrás de la cama se puede vislumbrar el fementido sillón con una especie de banqueta delante para supuestamente estirar las piernas. Sin embargo debo decir que eso no fue obstáculo para que Graciela durmiera a pata suelta las noches que se quedó con su mamá. En la mañana los médicos la encontraban tiesa en el sillón y se ganaba los elogios de todos por estar con su madre durante las horas nocturnas.
Gitty fue trasladada a la habitación el miércoles ocho en la noche y recibió el alta médica el miércoles 15 en la tarde; estuvo hospitalizada una semana y los médicos no la dejaron salir hasta estar conformes con su evolución, porque la doctora Swisher era la jefa de un equipo médico a cargo de la paciente. Eran en total cuatro oncólogos, y el más simpático de todos era un médico chino que estaba haciendo el postgrado en UWMC bajo la tutoría de la doctora; siempre estaba en las rondas de la mañana y le decía a Gitty que tenía que comerse todo el desayuno y que iba a volver para verificar que se había comido todo. También la ponían a hacer ejercicios, a partir del día posterior a la cirugía tenía que caminar al menos tres veces diarias por los pasillos del hospital para que su cuerpo se moviera y no se presentaran complicaciones; ella lo hacía cuando estábamos nosotros para estar acompañada y tener alguien que la ayudara mientras se ejercitaba.
El poder dormir corrido durante sábado y domingo me permitió recuperarme para cubrir las dos últimas noches que Gitty iba a pasar en el hospital. Mientras tanto la pobre Lucy estaba del timbo al tambo, porque iba de la residencia de Graciela al apartamento de Tukwila y luego de regreso a la residencia; era la única manera de estar pendientes de ella. La pobre se hallaba perdida en donde Graciela, en medio de todo ese desorden, ella que estaba acostumbrada al orden y limpieza que había en el apartamento.
La vida de todos nosotros estaba vuelta patas arriba porque no teníamos mas remedio, esperábamos que al finalizar el período de hospitalización y cuando Gitty regresara al apartamento las cosas poco a poco volverían a la normalidad.
Finalmente le dieron el alta una vez que consideraron que no necesitaba supervisión médica constante, pero esa alta vino con una serie de restricciones y un anuncio: En tres semanas se iniciarían las quimioterapias, seis rondas de carboplatino y taxol en ciclos de 21 días.
Se iniciaba la segunda fase del tratamiento, con todo lo que ella significaba.
15 de marzo, seis meses han transcurrido desde aquel infausto 15 de septiembre de 2022, cuando Gitty se nos fue para siempre. Una fecha muy dura de recordar y que nunca podrá ser olvidada. Sueños y esperanzas que fueron truncados por la parca, experiencias y recuerdos que nunca pudieron registrarse porque la persona que los iba a protagonizar murió.
¿Qué se puede decir al respecto que no se haya dicho ya? ¿Duele? Sí, mucho. El dolor y la tristeza de no tenerla a mi lado se han instalado en mí como una segunda piel, una piel que se fusionó con la original y que jamás va a desprenderse de ella. La soledad, el no tener a mi confidente, a quien podía contarle todo y a quien podía escuchar todo lo que me quisiera decir, el no tener a mi lado a mi mejor amiga, mi novia, mi esposa, mi amante; ese proceso ha sido muy duro de asimilar.
En la guerra se presenta el fenómeno conocido como "fog of war" en inglés, o "la neblina de la guerra" en español, donde no se puede conocer con exactitud lo que realmente sucede en el frente porque la información está muy influenciada por la propaganda de ambas partes y los acontecimientos transcurren muy rápidamente; en algún punto esta niebla se disipa y la información fluye de forma mas ajustada a la realidad y se puede saber con exactitud lo que pasa en el frente de batalla.
Cuando alguien muy querido fallece, también se produce algo que llamaría "fog of death" o "neblina de la muerte;" un período en el que se queda en una especie de limbo mental y emocional que tarda en disiparse, tiempo en el que es imposible pensar a futuro y reunir los pedazos regados de nuestra vida. Tal niebla se disipa con el tiempo y al ella irse puede verse con mas claridad donde nos encontramos y que determinaciones pueden ser tomadas.
En mi caso me he dado cuenta que me será sumamente difícil tener otra relación romántica, sencillamente no voy a poder hacerlo; la marca de Gitty en mi vida ha sido tan profunda que me impide buscar otra mujer, porque inevitablemente la voy a comparar con ella. Igualmente, soy de ese tipo de hombres que no le gustan a las mujeres, excepto a algunas que pueden ver un poco mas allá de lo que normalmente se ve o que son lo suficientemente locas como para estar dispuestas a explorar a un sujeto como yo, y Gitty pertenecía a ambas categorías. Asimismo, no tengo ni las fuerzas ni las ganas de entrar al mercado de parejas de hoy en día y tener que empezar desde cero en ese juego de búsqueda.
Y sé que no voy a encontrar otra Gitty, ese molde se rompió y pulverizó apenas ella nació, para que fuese completamente seguro que nadie como ella iba a volver a nacer. Prefiero vivir con su recuerdo, lo extraordinaria y maravillosa que fue, todo el amor (inmerecido) que sentía por mí y su angelical belleza.
Nunca me acostumbraré a su ausencia y siempre pensaré en ella, su recuerdo nunca se desvanecerá sin importar cuántos años pasen, porque nuestro amor es eterno. Rubén Blades y la película "Coco" sacan a relucir una idea que es muy cierta, nadie muere mientras alguien lo recuerde. Así que Gitty, a pesar de no estar entre nosotros físicamente, lo está en nuestros recuerdos y por eso está mas viva que nunca; por eso mismo sé que mi principal labor mientras esté vivo es preservar su legado y que su nombre no se olvide, que mucha gente conozca su vida y logros para que siempre estén vigentes.
Seis meses han pasado desde que entró al valle de las sombras, y mi amor por ella sigue creciendo, como crecen las sombras cuando el sol declina; parafraseando al Doctor José Domingo Choquehuanca cuando saludó a Simón Bolívar el 2 de agosto de 1825 al pie del Peñón de Pucará en Perú.
Gitty, seguirás siendo mi amada esposa aunque ya no estés conmigo, y así será hasta el día de mi muerte, cuando espero que pueda volver a estar contigo.