Acerca de cómo sobrevivir a la pérdida de la única mujer que he amado mientras me dedico a escribir tonterías para encontrar algún sentido a la vida que no es vida sin ella.
viernes, 20 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 117: La mudanza (I)
jueves, 19 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 116: Lo que dejamos en Miami.
Ya teníamos todo listo para irnos, lo que nos faltaba era la acción en sí y el 21 de enero se acercaba rápidamente. Si bien nuestra mudanza no sería para nada tan definitiva como cuando nos fuimos de Venezuela, igualmente era un cambio de escenario que pondría tierra de por medio y dejaría atrás a varias personas que se habían ganado nuestro aprecio y cariño.
El viernes 20 dejamos que Graciela se despidiera de todos sus compañeros de clase y se tomara el tiempo necesario para hacerlo, era lo menos que podíamos hacer en esa situación. Durante nuestra estancia en Miami no fuimos a muchos espectáculos u ocasiones sociales, pero sí conocimos a ciertas personas muy valiosas.
El señor Sixto Barrios, que fue nuestro vecino y amigo, era bastante excéntrico, pero también era tan buena persona que fue el único hombre a quien Gitty llegó a encargarle el cuidado de Graciela cuando yo estaba de viaje y ella se encontraba trabajando. En esas circunstancias él con mucho gusto buscaba a nuestra hija a la escuela o esperaba la llegada del transporte escolar; la confianza que Gitty tenía en él era absoluta.
Otra gran amistad fue la de nuestra querida Kokoa, que era tan estricta con sus responsabilidades que una vez que Graciela pasó unos días de vacaciones con ella, ni siquiera permitió que saliera a pasear con unas amigas si ella no las acompañaba, porque las únicas personas a quienes les delegaría tal obligación sería a nosotros mismos cuando fuéramos a buscarla, a mas nadie.
No olvido a la comadre de mi mamá, Ivonne, que era otro miembro de nuestra familia, quien se había mudado a Miami hacía varios años y quería a Graciela como otra nieta mas, y que se hizo gran amiga de Gitty, quien la consideraba como una suegra sustituta en ausencia de mi mamá.
Yelitza, la gran amiga de Gitty desde Venezuela, cuya amistad perduró durante décadas, fue nuestro único contacto en Miami cuando llegamos, también sirvió como consejera y confidente de Gitty en muchas ocasiones y estuvo siempre con ella, es una amistad de toda la vida, quien la hacía rabiar cuando se ponía a burlarse de Lucy por el simple hecho de buscarle la lengua a Gitty.
Varios compañeros de escuela de Graciela han mantenido la amistad a través del tiempo, pero entre todos hay dos que se destacan, como lo son Eliane y Karina. Ellas siguieron siendo de sus mejores amigas a través de todo este tiempo, y siempre estuvieron en contacto, y ni hablar de sus padres. Por el lado de Eliane, Tony y Clara siempre fueron consecuentes y el aprecio era mutuo, excelentes personas cuya amistad ha perdurado en el tiempo y que gozaban de nuestra total confianza, al igual que nosotros disfrutábamos de la suya. También así pasaba con los padres de Karina, siempre atentos y muy queridos.
Mención aparte merece el padrino de Karina, Danny, que adoptó a Graciela como otra ahijada y fue clave en su desarrollo cultural, las sacaba a pasear los fines de semana y siendo un hombre de extensa educación y cultura, sembró la semilla de la curiosidad intelectual en nuestra hija, su influencia sobre ella fue invaluable.
Por último no se pueden olvidar los maestros, varios de ellos fueron importantes en su progreso educativo, como el profesor Ventura, que le inculcó el amor por las artes escénicas, o la profesora Wilcox, quien prácticamente le enseñó a escribir, y le tenía tanto aprecio que cuando veía a Gitty o a mí en la calle siempre se acercaba a abrazarnos y comentar los progresos de nuestra hija, o luego de aprobar su curso, nos preguntaba cómo le iba en sus nuevas materias.
Mucha gente buena dejamos en Miami, gente que nos ayudó de diversas maneras, que se convirtieron en nuestra familia y a quienes les estaremos eternamente agradecidos por todo el cariño que le tuvieron a nuestra amada Gitty.
miércoles, 18 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 115: Se va el 2011.
Gitty me había dicho que ella se encargaría de lo de la renovación del alquiler. No sé lo que hizo o le dijo a la dueña de la casa, pero consiguió que en vez de renovar el contrato por un año cuando se venció el 31 de octubre, se pudiera pagar mes a mes sin aumentos ni penalidades.
Ya ella estaba concentrada como un rayo láser en enero, nos teníamos que ir antes del último de ese mes; en pleno invierno y con todo lo que ello implica, pero no había otra salida; lo había decidido así y así se iba a hacer.
Todavía no me sentía muy cómodo respecto a lo de los estudios de Graciela, pero Gitty fue clara y tajante a ese respecto:
- Tendrá que adaptarse, no podemos seguir en esto, ya está bueno de que tú estés por allá y nosotras por acá; debemos estar todos juntos. Mucho peor fue cuando nos vinimos de Venezuela y aquí estamos.
Así que no quedaba otra alternativa, a lo hecho pecho.
Esas navidades las pasamos embalando cosas porque debíamos tener todo listo para el año nuevo; Gitty quería irse el 15 de enero, pero eso dependía también de la disponibilidad de camiones para mudanza y ese día no había ninguno. Al final, encontramos uno de Penske, que se alquilaba a través de Home Depot y que nos quedaba cerquita porque la tienda estaba a menos de cuatro cuadras de la casa; el camión estaría disponible el 21 de enero, así que esa fue la fecha definitiva de nuestra salida de Miami.
El primero de enero de 2012 nos fuimos a cenar al restaurante Casa Juancho de Miami, que era la sucursal del homónimo que tenía años en la urbanización Altamira de Caracas. El de Miami estaba ubicado entre la calle ocho y la avenida 26; como nunca pudimos ir al de Caracas porque era muy caro para nuestros bolsillos, pues fuimos al otro que es muy parecido al caraqueño. Cenamos muy bien porque la comida era excelente, Gitty y yo brindamos por la buena fortuna en nuestro nuevo destino y una mudanza sin novedades, también nos tomamos algunas fotos.
Estábamos listos para iniciar la última etapa de nuestra vida en común, porque dijimos que no nos íbamos a mudar de nuevo, que echaríamos raíces definitivamente en esa ciudad; claro que no teníamos en mente, ni en nuestras mas horribles pesadillas, que poco mas de diez años después ella se quedaría en Seattle para siempre.
martes, 17 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 114: El retiro de Gitty
Llegué a la casa el 17 de agosto a las nueve de la mañana, Graciela, de vacaciones, dormía como un lirón con Lucy, y Gitty ya se había levantado para esperarme. Llegué trasnochado porque no pude dormir ni en el viaje de Seattle a Charlotte ni en el de Charlotte a Miami; en ambos vuelos me tocó el asiento del medio y los aviones iban completamente llenos, así que no pude acomodarme para dormir de ninguna forma.
Le dije a Gitty que tenía tanto sueño que mejor hablábamos cuando me levantara, así que me fui a bañar, comí un poco porque ella insistió en que comiera y me fui a dormir. Me desperté a las tres de la tarde y Gitty se fue a acostar a mi lado para que le presentara mi reporte del viaje.
- ¿Cómo te fue?
- Muy bien, terminé sin problemas el curso y el lunes que viene arranca la parte virtual, el último de mes me depositan lo correspondiente al mes de julio, que son 21 días, y todo el papeleo quedó listo.
- ¿Y qué tal estuvo tu estancia? ¿Cómo se portaron tus anfitriones? ¿No metiste la pata?
- No hubo problema de ningún tipo, son muy bellas personas y te vas a dar cuenta cuando los conozcas, todo estuvo de lo mejor y el lugar era muy tranquilo y con mucha fauna silvestre.
- ¿Cómo es eso de fauna silvestre? ¿No estabas en la ciudad?
- Sí, pero se colean animales silvestres, una noche me encontré un rabipelado (opossum o zarigüeya) en la ventana del cuarto y se quedó viéndome como si yo fuera un bicho raro, luego se volteó y se fue dándome la espalda con desprecio.
- Ni los rabipelados te quieren, 😀😀😀.
- Bueno, sí. Pero se dormía muy cómodamente allá. También les traje unas cosas y compré la ropa que me pediste, todo está en el maletín negro.
- Ahora lo veo, ¿entonces todo estuvo bien? Pero te jodiste la pata, o mejor dicho, ahora la tienes mas jodida.
- Sí, pero el dolor se me ha ido pasando y ya está casi normal, bueno, normal para su normalidad de pata medio tiesa.
- Bueno, al menos te la salvaron, imagínate tú mocho y con pata de palo.
- ¿Y cuándo vas a renunciar al trabajo? ¿ No lo ibas a hacer este mes?
- El último de mes me voy, no los aguanto mas por tramposos y tracaleros.
- Vete de esa vaina, coge pausa y luego trabajas de freelancer o te coges el tiempo hasta que nos vayamos.
-Eso lo voy a pensar. Por cierto, el fin de semana que viene me están invitando unas compañeras de trabajo que son testigos de Jehová a un retiro que tienen en West Palm Beach.
- Bueno, si te sientes cómoda con ellas no veo por qué no puedas ir, aunque acuérdate que esa religión tiene ritos muy diferentes, así que te tienes que adaptar.
- Es que quiero ver cómo es la cosa con ellos y lo que opinan acerca de la vida en el mas allá luego que uno muere.
- Bueno, nadie sabe que es lo que pasa, solo hay conjeturas y opiniones, pero nada claro. Sin embargo, si te sientes mejor en tu búsqueda de respuestas yendo para allá, pues dale.
- ¿Entonces puedo ir?
- Pues claro, no soy tu papá, no necesitas pedir permiso, con decirme que vas es suficiente. ¿Y cuándo te vas?
- Este viernes a mediodía y regreso el domingo en la noche.
- Ok, acuérdate del código de vestimenta, no puedes usar ciertos tipos de ropa.
- Sí, tengo que estar pendiente de eso.
- Mañana es mi cita en la corte para pagar la multa.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Pagarla, desde luego, así salgo de eso.
- ¿A que hora es la cita?
- A las 11 de la mañana.
- ¿Y tienes los reales?
- Pues claro, tengo todo listo.
- Ya te hice la comida, ponte en órbita para que vayas a comer.
- Ok, gracias.
Al día siguiente fui a la corte y pagué la multa, mientras que Gitty se alistaba para su paseo a West Palm Beach. La pasaron buscando el viernes a mediodía y me quedé como amo de casa todo el fin de semana.
Como soy buen amo de casa, me dediqué a pasear a Lucy, cocinar, limpiar y dejar todo listo para cuando Gitty regresara; el domingo en la noche la dejaron en la puerta de la casa y me comentó sus impresiones.
- ¿Cómo estuvo la cosa?
- Muy interesante, no me voy a cambiar de religión, pero hablaron algunas cosas que valía la pena escuchar.
- ¿Y tuviste chance de pasear o cosas así?
- Un poco, el retiro era en un resort que daba hacia la playa y pude caminar en momentos libres con las señoras que me acompañaban, pero siempre pasa algo raro.
- ¿Como qué?
- Una de ellas quería que me casara con un viejo que era familia suya para que le resolviera los papeles, que él tenía algo de dinero y era un buen partido y que además era alguien muy respetado en la comunidad y así podría yo integrarme sin problemas.
- Coño, ¿y qué le dijiste? ¿ellas no saben que tú estás casada?
- Sí, pero me dijeron que eso no era problema, porque me podía divorciar, que para eso me habían invitado.
- Verga, te querían arreglar la vida de una vez.
- Pues sí, les dije que no veía por qué me iba a divorciar si quería a mi marido y también les dije como la canción de Alejandro Sanz con Shakira; te lo agradezco pero no. Al final no hablaron mas del tema y seguí escuchando los sermones. Que vaina con la gente que se pone a buscarme marido, como que si yo estuviera en venta.
- Bueno, tuviste una experiencia interesante y descansaste de nosotros un fin de semana.
- Lo de la experiencia es cierto, pero ustedes siempre me hacen mucha falta.
- Bueno, ponte cómoda y luego comes, que hay comida lista.
- ¿Y qué hiciste?
- Chuletas con ensalada y arroz, por si llegabas con hambre.
- ¡Que rico! Me voy a bañar para comer.
- Dale entonces, un besito.💋
- Mas de uno.💋💋💋💋💋
Ese paseo le sirvió mucho a Gitty en lo que se refería a su espiritualidad, luego de la muerte de su padre ella quería saber qué sucedía después de la muerte, y esa búsqueda no se detuvo hasta que a ella misma le tocó embarcarse para ese viaje sin retorno.
lunes, 16 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 113: Diligencias y nuevos amigos.
Era la primera vez en mi vida adulta que me quedaba en una casa ajena, así que mi aproximación fue radical, tratar de ser algo como un agujero negro dentro del lugar y que mi presencia pasara lo mas desapercibida posible para no causarle ninguna incomodidad a mis anfitriones, que se veía a leguas que eran personas decentes y bien nacidas.
Al final tal aproximación no sirvió de mucho porque también eran muy sociables y no querían que fuera un inquilino sino un amigo, y para poner la cosa mejor otro amigo de ellos se quedaba a veces a dormir en otra habitación de la casa, que era bastante grande. Así conocí al señor Dan, que de paso era científico y oceanógrafo, casi nada. Al final, pasé a formar parte de un grupo de personas extraordinarias sin casi darme cuenta y puedo decir que fue uno de los mejores tiempos que pasé en la vida, al estar rodeado de gente que podía parecer extraña pero para nada lo era, que se convirtieron en amigos cercanos y me siento honrado de que me hayan ofrecido su amistad, y no solo a mí, sino a toda mi familia. Adoran a Graciela, amaban a Lucy y ni hablar de como querían a mi amada Gitty.
Hicimos muchas cosas juntos, a veces cuando llegaba del curso o de hacer diligencias y estaban cenando me invitaban a su mesa, también hicieron una cena donde pude enseñarles a hacer arepas, y luego crearon una variación del proceso de cocción muy interesante usando el horno. Esa noche el señor Dan encontró una licorería donde vendían ron Santa Teresa y compró una botella, la que nos tomamos durante la celebración.
También un sábado me invitaron a un evento de recaudación de fondos en el que si alguien donaba una cantidad específica de dinero para la causa (que en este momento no recuerdo bien, creo que era para el hospital de niños), tenía la oportunidad de bajar en rappel por la fachada de uno de los edificios emblemáticos del centro de la ciudad, la torre Rainier. Así que la señora Clarice se fue para allá, subió por dentro y bajó por la parte de afuera.
Luego de esa experiencia tan interesante fuimos a almorzar a un restaurante de las cercanías llamado Palomino donde comimos y brindamos por lo bien que salió todo.
También fui con el señor Dan a un restaurante especializado en comida puertorriqueña llamado La Isla que quedaba en Ballard, cerca de la casa. Desafortunadamente ese restaurante se incendió hace poco y ya no está en servicio.
Como es de imaginarse, también me tenía que ocupar de las diligencias, y la mas importante era encontrar una escuela para Graciela; en el condado King había dos que tenían un currículum muy similar al de Coral Gables, que eran Chief Sealth en West Seattle.
E Interlake en Bellevue.
La escuela tenia que tener tanto materias AP como el programa IB para que nuestra hija se pudiera transferir. Al final parecía que Interlake era la mas adecuada y así se lo hice saber a Gitty para que le dijera a Graciela y se pusiera a investigar en el portal de la institución.
También me puse a averiguar acerca de potenciales alquileres, pero al final me di cuenta que la única solución viable era buscar cuando llegáramos allá; no había alternativa posible, había que caminar mucho y el tiempo disponible era muy poco. Lo que sí pude hacer fue sacar la licencia de conducir, que fue un proceso relativamente fácil; presenté la licencia de Florida, hice un examen teórico sencillo, me revisaron la vista y varios días después fui al examen práctico. Sin embargo, un día antes de ese examen tuve un accidente al tropezar en una acera con mi "pata de piedra", como Gitty llamaba a mi pie lesionado cuando el famoso accidente que tuve en 1996. El pie se dobló por completo de adelante hacia atrás y casi no podía caminar, pensé en ir al hospital pero decidí no hacerlo porque era casi seguro que me iban a inmovilizar el pie y no podría presentar el examen práctico, así que con una tobillera y analgésicos resolvería hasta que bajara la inflamación.
Gitty se asustó cuando le dije lo de la pata, pero le manifesté que se quedara tranquila que eso no me iba a matar, que en unos días estaría bien y prefería eso a que me fuesen a poner algo que me limitara la movilidad.
Por cierto, antes del accidente fui a un par de juegos de los Marineros porque quería ver a Félix Hernández, el estelar pitcher venezolano del equipo, pero no tuve suerte porque los contrarios le cayeron a palos, en el mismo primer inning le hicieron cinco carreras. Como si esto fuera poco, los marineros también perdieron el segundo partido, y por paliza.
Con todas estas actividades el tiempo pasó volando, el 15 de agosto terminaba la fase presencial y volvería a Miami el 16 en la tarde, por lo que vendría llegando a la casa el 17 en la mañana. Como mi mamá y Gitty me enseñaron que uno cuando está en casa ajena debe dejar todo perfectamente limpio y arreglado antes de irse para causar una buena impresión y no quedar como un cochino, pues me fajé a lavar el baño, la ropa de cama, limpiar el cuarto y el pasillo, dejarlo todo como un quirófano de hospital, y pasé todo el día en esas actividades.
Mis anfitriones, en un gesto que los enaltece, se ofrecieron a llevarme al aeropuerto, cosa que no quería que hicieran para no molestarlos, pero como vi que se iban a sentir ofendidos si no aceptaba, pues se los agradecí y les prometí que la próxima vez que nos viéramos, el año siguiente, sería con toda mi familia, incluida Lucy.
Serían los últimos meses de nuestra estancia en Miami.domingo, 15 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 112: Regreso a Seattle.
A diferencia de mi primer viaje en 2009 esta vez no tenía hospedaje asegurado, así que no iba a llegar al hotel Sheraton de Seattle, tenia que buscar algo mas modesto. Antes de irme reservé una semana en el Travelodge (que ya no existe) de Tukwila mientras buscaba algo para vivir durante un mes. A través de la aplicación Kayak conseguí una oferta de 55 dólares por noche y toda la estancia en ese hotel me saldría por menos de 400, con lo que me quedaba mas dinero libre para pagar un mes en otro lugar.
Llegué a mediodía del sábado nueve y así tendría tiempo para organizarme, ya que el lunes a las 10 de la mañana debía estar en el campus de Microsoft en Redmond para saber de que iba la cosa. También tendría que sacar la licencia de conducir del estado de Washington para ahorrar tiempo al momento de mudarme de un todo, porque no iba a poder estar pidiendo permisos para hacer esa diligencia, luego podría cambiar la dirección a través de Internet.
El domingo me puse a buscar potenciales alquileres temporales y me encontré que era mucho mas difícil de lo que había pensado, le comenté tal cosa a Gitty cuando estábamos hablando por teléfono en la tarde y me hizo una recomendación:
- ¿Por qué no pones un anuncio en Craigslist buscando un lugar donde vivir a corto plazo? Puedes encontrar a alguien que necesite un inquilino por corto tiempo y así resuelves, estás pendiente que sea gente decente y tú también te ves bien decente, con esa cara de güevón que te gastas nadie va a pensar que eres un criminal ni nada semejante.
-Bueno, gracias por decirme güevón, por lo menos eso me hace parecer confiable, pero voy a seguir tu consejo a ver que pasa, a lo mejor la pegas y consigo algo bueno, no muy caro y que no tengan problemas en tenerme por un mes.
- Claro que no, haz la prueba y verás que la pegas, pones en el anuncio que es por algo de trabajo y cuando vayas llevas nuestras fotos y todos los datos para que la gente sepa que eres un señor decente, honesto y de familia.
- Esta noche voy a preparar el anuncio y te mando lo que puse por si quieres hacerle modificaciones y mañana lo publico.
- Voy a esperar que me mandes el borrador y te llamo para que lo ajustemos.
- Ok.💋💋
- 💋💋💋
Esa tarde puse manos a la obra y le envié el anuncio vía mensaje de texto, poco después me llamó e hicimos algunos ajustes menores, quedó listo y lo publiqué en Craigslist el lunes en la mañana antes de salir a Redmond.
Todo ese día me lo pasé con lo del contrato y aprendiendo los detalles del curso, las partes virtuales y presenciales durante esas semanas y la 100% virtual los meses subsiguientes, al igual que darles la información bancaria para que me hicieran los depósitos mensuales.
Recibí varias llamadas de gente que parecía que quería pagar la educación universitaria de sus hijos con el potencial mes de alquiler, otros que me pedían una lista completa de antecedentes penales a lo largo de toda mi vida y otros que alquilaban un espacio en la sala o el garaje de su casa. Así pasaron varios días hasta que recibí una llamada de una señora que tenía un cuarto disponible en su casa que a veces alquilaba por estancias cortas y yo podría ser un buen candidato. La señora me cayó bien con lo que escuché de ella, le expliqué brevemente quien era yo, las razones por las que estaba allí y la familia que tenía; acordamos reunirnos el día jueves en la tarde para conocernos y ver si encajaba en lo que deseaban ella y su esposo.
Esa noche le dije a Gitty que había encontrado un potencial lugar donde quedarme y que al día siguiente sería la entrevista para ver si yo era alguien que valía la pena, que en cuanto terminara la llamaría para decirle que tal estuvo todo.
- ¿Cómo te fue?
- Muy bien, el señor y la señora quedaron contentos conmigo.
- ¿Sí, que te dijeron?
- Me preguntaron acerca de la familia, les hablé de ti, Graciela y Lucy, les enseñé las fotos, les dije que éramos universitarios y el tiempo que teníamos casados, me enseñaron el cuarto y la casa es muy bonita.
- ¿Y que dijeron de nosotras?
- Que todas eran muy bonitas y tú te veías muy buena gente.
- ¿ Y cómo son ellos y cómo se llaman?
- La señora es de ascendencia japonesa y el señor es alto y catire, ella se llama Clarice y él se llama Thomas pero todo el mundo le dice Tom.
- Que bueno, entonces ya resolviste y puedes ocuparte del curso tranquilo.
- Eso voy a hacer, ese consejo tuyo fue excelente, por eso es que hacemos buen equipo, porque lo que a uno se le pasa el otro lo repasa.
- Eso es para que veas, a mí se me ocurren buenas ideas.
- Lo sé desde que te conocí, esa fue una de las razones por las que me casé contigo, eres una mujer muy inteligente y práctica.
- Entonces, ¿cuándo te mudas?
- El sábado, porque el viernes es la última noche de hotel.
Bueno, entonces seguimos en contacto.
- Sí, 💋💋💋
- 💋💋💋.
Apenas estaba empezando el proceso y tenía que apurarme, todavía tenía que sacar la licencia, buscar el liceo para Graciela y tener una idea de cómo sería la vida allá para una familia completa. Sin embargo, lo mejor de todo fueron las amistades que cultivé durante ese mes.
sábado, 14 de enero de 2023
Nuestra historia de amor: Capítulo 111: Cuando no sé de ti.
A veces, una canción que me trae muchos recuerdos o que ambos disfrutábamos la dejo repitiendo por varias horas, después de todo el único que la escucha soy yo y a nadie fastidio, así que la dejo hasta que decido continuar con la lista. Ayer, en una interesante coincidencia, le llegó el turno a ésta, tal coincidencia me llegó hasta lo mas profundo del alma, y eso se debe a que la entrada de ayer, el capítulo 109, lo terminé con esta pregunta:
¿Fue feliz conmigo?
Y pareciera que esta canción me envió la respuesta.
Acerca de la pieza musical en sí, forma parte de tres álbumes que Ilan Chester grabó entre 1998 y 2008, llamados "Cancionero del amor venezolano I, II y III", una recopilación de 32 canciones folklóricas que le cantan al amor, muy posiblemente las mas hermosas de todo el repertorio de la música típica de Venezuela. Los dos primeros discos se los regalé a Gitty cuando salieron al mercado y ella digitalizó todas las canciones para poder escucharlas en su teléfono hace varios años. "Cuando no sé de ti", de Chelique Sarabia, es la primera que escucho de todas ellas desde que estoy reproduciendo sus archivos musicales.
Luego de recuperarme de la impresión que la canción me causó, me puse a pensar en las veces que Gitty me dijo que estaba feliz, todas de forma muy similar a como se describen en su letra: "mi cielo, soy feliz".
La primera vez fue una noche de 1986, cuando estábamos caminando por el bulevar que une a Parque Central con el complejo cultural Teresa Carreño; habíamos paseado por toda la zona mientras conversábamos muy animadamente, y en algún momento le dije que la iba a cargar para ver si era posible que lo pudiera hacer cuando nos casáramos. Ella se echó a reír y yo puse manos a la obra, levantándola con mis brazos y logré cargarla, a pesar de que ambos pesábamos casi lo mismo. Cuando la deposité en un banco de las cercanías me tomó la cara entre sus manos, me besó y me dijo: "Que feliz me haces, mi amor".
La segunda fue una mañana pocas semanas antes de casarnos por la iglesia, ella quería dormir conmigo, sin hacer mas nada, solo pasar la noche juntos. La ocasión se presentó cuando mi mamá tuvo que hacer una guardia nocturna en la clínica y no regresaría hasta después que yo me hubiese ido a trabajar; fui a buscar a Gitty y nos quedamos durmiendo juntos. Al amanecer, antes de levantamos para bañarnos y arreglarnos, me abrazó y me dijo: "Mi vida, que feliz he sido esta noche al dormir contigo por primera vez".
La tercera ocurrió durante nuestra separación, en julio de 1990. Esa fue la noche en que recibimos las últimas notas de los exámenes finales que despejaban el camino a nuestras graduaciones; salimos de la universidad a celebrar con un grupo grande de compañeros de clase y al terminar la celebración nos fuimos a un hotel a hacernos el amor. Estaba tan alegre y enamorada que inmediatamente después de terminar me dijo: "Esta noche soy completamente feliz contigo y nadie me puede robar eso".
La cuarta se produjo la noche de un sábado de enero de 1992. Habíamos ido al Centro Cultural Rómulo Gallegos en Altamira, conocido como CELARG, en el que estaban presentando una antología de las mejores películas de 1991 y fuimos a ver la que exhibían ese día: "Morir todavía" ("Dead Again") protagonizada por Emma Thompson y Kenneth Branagh. Al terminar la presentación, nos pusimos a caminar por Altamira y La Castellana y luego nos fuimos a donde vivíamos en aquel entonces, la urbanización La California Sur. Cuando llegamos nos sentamos en un banco del parque que estaba cerca de la casa y nos pusimos a soñar despiertos viendo el cielo nocturno. De golpe, ella me tomó entre sus brazos, me empezó a besar y me susurró al oído: "Me haces tan feliz, mi amor, que si me muriera hoy no me importaría porque he conocido la felicidad contigo".
La quinta pasó en nuestra segunda visita a Falcón, en 1994, mientras caminábamos por los Médanos de Coro; íbamos por el borde de una duna bastante alta y tomé a Gitty de la mano para bajarla , como resultado nos fuimos rodando cuesta abajo y cuando llegamos a la base, llenos de arena por todas partes, contrario a lo que esperaba ella estaba muerta de risa, me besó con la boca llena de arena y gritó: "¡Que feliz estoy, ojalá pudiera dejar este momento así para siempre, que bello!"
La número seis aconteció un sábado de diciembre de 2001, cuando hicimos nuestra fiesta privada. Al terminar de bailar el bolero "Tú, mi delirio" en la versión bilingüe de la Cesta All Stars, nos sentamos en el sofá y besándome comentó: "Estoy tan feliz que siento que voy a estallar de felicidad, gracias por amarme tanto."
Hubo una séptima ocasión, la noche del 24 de diciembre de 2010 en Charlotte, S.C. Fuimos a comprar unas cosas a una tienda Walgreens que había cerca del hotel; Graciela y Lucy se quedaron en el cuarto mientras hacíamos la compra. Luego de pagar, cuando salimos de la tienda, Gitty me tomó el rostro entre sus manos, me besó y me dijo: "Gracias por dame esta feliz navidad, vuelvo a ser feliz contigo y te amo tanto que me duele el alma por todo lo que pasó entre nosotros durante todos esos años en Miami".
Hubo mas, pero no hemos llegado allí todavía; todas en Seattle y Tukwila, especialmente luego del diagnóstico de su enfermedad.
Creo que la canción respondió la pregunta que hice ayer. Sí, con todo y los altibajos de toda relación Gitty fue feliz a mi lado, lástima que no pudiera disfrutar de mas momentos felices conmigo. Y sí, fui inmensamente feliz con ella, por eso la extraño y la seguiré extrañando tanto por todo el resto de mi vida.












.jpg)

