martes, 7 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 160: Gitty y sus rounds de cariño.


El día de nuestra primera cita cuando fui a buscar a Gitty a casa de sus padres, me presentó al vecino del piso 12, Flavio, quien después se convertiría en el esposo de Verónica, una de sus dos hermanas menores. Nunca olvidaré como nos presentamos, en aquel entonces Flavio tenía 14 o 15 años:

- Mucho gusto, Ramón Nuñez. 

- Hola, yo soy Flavio Bastos, ¿tú eres el amigo de Yoto, la rústica?

- Bueno, 😬😬😬😬💀💀💀👀👀👀👀👀.

En ese momento vi por el rabillo del ojo a Gitty que le lanzó una mirada tan asesina que pensé que el pobre Flavio iba a caer muerto delante de mí, y ella le dijo de inmediato:

- Deja la ridiculez y zapatea pa' otro lado.

- Bueno, no te pongas así, era para entrar en confianza con Ramón.

- Deja la cosa que ya vamos a ir al cine antes que se nos haga tarde; dijo mientras me agarraba del brazo izquierdo y me sacaba al pasillo del edificio para ir al ascensor, apenas me dio tiempo para despedirme de quienes estaban en el apartamento.

- Hasta luego, les dije a todos mientras agitaba la mano derecha y Gitty me metía en el ascensor.

Allí le pregunté:

- ¿Y por qué nos fuimos así?

- Porque el Flavio es muy imprudente y boca floja.

- Eso no importa, lo que estaba era echando broma.

- Él es muy entrépito y siempre se mete donde no le llaman, y se pone a inventar cosas.

- Bueno, no le pares.

Para entonces habíamos llegado a planta baja, salimos del ascensor y nos fuimos del edificio.

En realidad el Flavio tenía su razón, cosa que después corroboraría con las hermanas de Gitty. Ella era medio salvaje, y eso quedó demostrado plenamente a medida que nuestra relación se profundizaba; le daba gusto morderme los cachetes porque decía que era muy cachetón, y me los mordía en serio; otras veces mas que abrazarme me hacía una llave tipo lucha libre y ni hablar de todos los sobrenombres que me ponía mientras me daba esos abrazos de oso, porque aunque parezca mentira ella era bastante fuerte y tenía la mano pesada.

Una vez nos estábamos besando y no sé por qué me dio por abrir los ojos en medio del beso y tampoco sé como ella se dio cuenta.

- ¿Y por qué tienes los ojos abiertos? ¿no sabes que uno se besa con los ojos cerrados?

- Bueno, sí, no sé, los abrí sin darme cuenta. Acto seguido ella me mandó un cocotazo que me dolió.

- ¿Y por qué me pegas?

- Para que no estés abriendo los ojos cuando nos besamos.

- Pero bueno chica, que eso me dolió, tú tienes la mano pesada.

- Qué te va a estar doliendo nada, ahora vamos a besarnos otra vez y NO VAS A ABRIR LOS OJOS.

- Ok, está bien, no los voy a abrir, pero nos damos un buen beso.

Desde entonces siempre me aseguré de tener los ojos bien cerrados cada vez que nos besábamos.

Gitty era muy dulce y cariñosa, pero a su estilo, que era bastante particular. Una vez durante nuestro noviazgo se molestó conmigo por alguna tontería y le dije algo así como que yo era un hombre fácil de contentar y complacer porque no tenía grandes exigencias y ella nunca se olvidó de eso. De repente estaba en el cuarto o en la sala leyendo, se aparecía Gitty corriendo y se me tiraba encima a abrazarme mientras me decía en voz alta:

- Aquí está mi hombre fácil, ¿no es verdad que tú eres un hombre fácil?. Mira, yo soy un hombre fácil, a mí se me complace con cualquier cosa, ¡Ay, mi hombre fácil!. 

Mientras decía todo eso me besaba y abrazaba, entretanto buscaba recuperar el aliento porque me había sacado el aire o trataba de sobarme en donde me había clavado un codo o una rodilla.

Ella adoraba mis ojos porque decía que tenía unas pestañas muy largas, y muchas veces jugaba conmigo algo que se inventó llamado "trasplante de pestañas", en que ella pegaba sus ojos a los míos y empezábamos a parpadear; casi siempre me estrellaba la cabeza contra la frente y mas de una vez me puso a ver estrellas.

En algunas ocasiones yo le decía: 

- Tu amor es un amor salvaje.

- ¿Y eso no te gusta?

- Es como vivir una aventura, lo bueno de eso es que nunca me aburro porque siempre tienes algo nuevo, tu amor es muy emocionante.

- Que bien entonces, yo creía que no te gustaba.

- Es que me acuerdo de Manolito, el amigo de Mafalda, cuando el papá lo consentía que decía que había tenido un round de cariño.

- ¿Entonces tú tienes rounds de cariño conmigo?

- Sí, y son emocionantes, creo que pocos hombres tienen este... privilegio.

- ¿Y te gusta que yo sea así?

- Bueno, sí.

- Menos mal entonces.

Hasta pocos días antes de su partida ella seguía dándome rounds de cariño, cosa que también hacía con Lucy mientras estuvo viva y con Graciela, que se la pasaba huyendo de su presencia o pegaba gritos cuando su mamá la iba a abrazar. 

Cuánto no daríamos por volver a tener esos "rounds de cariño" con Gitty.

A partir del próximo capítulo se inicia el via crucis del cáncer, y la crónica de la lucha de Gitty contra ese mal, pelea que no fue fácil pero que sacó lo mejor de ella y nos hizo sentirnos orgullosos de alguien tan valiente e indoblegable.

lunes, 6 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: capítulo 159: Un grado de separación, La estrella de la fortuna.


En 1984 Venevisión compró los derechos de transmisión del programa "Wheel of fortune" para así crear su propia versión de la franquicia en Venezuela; esa versión recibió el nombre de "Estrella de la fortuna" y estaba programada para ser televisada todos los miércoles a las siete de la noche.

El programa se hizo bastante popular y le pedían a los espectadores que escribieran una carta dirigida a la televisora si deseaban participar; en mi caso mi mamá me convenció de hacer tal cosa porque decía que con el vocabulario que manejaba podía tener chance de adivinar las palabras que aparecían en pantalla. Si bien el servicio de correos en Venezuela siempre ha sido el ejemplo perfecto del principio de incertidumbre de Heisenberg puesto que nunca se ha podido saber a ciencia cierta si existe o no, igual escribí la carta bajo la certidumbre de que nunca llegaría a su destino.

La estrella duró seis temporadas, pero las que nos interesan son las dos primeras, que fueron las de 1984 y 1985. En la primera el animador era Orlando Urdaneta, quien había sido un actor muy famoso en el país y alternaba ese oficio con el de la animación de programas de variedades. Durante su tiempo en La estrella de la fortuna invitaba a sus amigos y conocidos a participar y nadie que envió cartas fue llamado al show.

Para 1985 lo sustituyeron por la actriz Corina Azopardo, muy popular para el momento porque había sido protagonista de dos telenovelas muy vistas del canal (Venevisión) llamadas "Las amazonas" y "El sol sale para todos". Como quería probar con la animación pues le contrataron para el programa de concursos que acaparaba la sintonía del horario estelar del día miércoles. En esa nueva etapa de ella como figura estelar por fin empezaron a moverse las cartas represadas, y como cosa rara la mía fue una de esas cartas.

Una tarde de abril de 1985, mientras estaba en clases, llamaron de Venevisión a la casa y mi mamá atendió el teléfono, al regresar de la universidad me dio la noticia:

- Te llamaron de La estrella de la fortuna para que vayas el jueves de la semana que viene a las dos de la tarde a Venevisión que van a grabar el programa.

- ¿Y usted qué le dijo? - Nosotros tratábamos a mi mamá de usted, nunca la tuteamos.

- Que yo era tu mamá y que íbamos a estar el próximo jueves a esa hora, y que puedes llevar dos acompañantes.

- Que bueno, le voy a decir a Pedro, mi compañero de clases que es bien farandulero para que nos acompañe.

- Me dijeron que la grabación se puede tardar un poco pero que dan comida y bebidas, así que no tenemos que preocuparnos por eso, tendremos acceso a la cafetería del canal.

- Bueno, entonces iremos el jueves, a ver si nos ganamos algunos premios.

Así llegó el día señalado, el pana Pedro se fue a nuestro apartamento y un amigo nuestro, Rafael, un muchacho dominicano que tenía una camioneta ranchera (station wagon) nos llevó a la sede de Venevisión que estaba situada en la urbanización Colinas de Los Caobos, en la cresta de un cerro que daba al frente de una de las escuelas mas exclusivas de Caracas, el colegio La Salle de La Colina.

El acceso a ese lugar era complicado porque no pasaban autobuses ni ningún tipo de transporte público, pero no había otra cosa que hacer, teníamos que aprovechar la oportunidad. No iba a ser la primera vez que salía en televisión porque cuando niño fui un par de veces a lanzar el tejo en un programa sabatino llamado "La feria de la alegría," así que ya había tenido mis 15 segundos de fama. Me presentaban, lanzaba el tejo y me iba porque ninguna de las dos veces logré meterlo en el agujero.

En este caso iba a ser diferente porque iba a tener que hablar y me iban a enfocar en close up muchas veces.

Todo se inició según lo previsto, los tres participantes fuimos presentados a los productores del programa y luego a la animadora, que me daba por los hombros, por cierto. Nos dieron unas franelas (t-shirts) blancas con el logo de La estrella de la fortuna y nos pusieron en nuestros lugares; dicen que las cámaras de TV lo hacen ver a uno mas gordo, lo que para mí estaba bien porque yo era bastante flaco en aquellos tiempos.

La grabación terminó a las diez de la noche, y en resumen, si bien no fui el que ganó la mayor cantidad de dinero sí gané una ronda y tuve que escoger regalos con la cantidad de estrellas que me había ganado. Había un montón de cosas que escoger, pero la única que me interesaba era un radio reproductor estéreo de esos que estaban de moda en los años 80; así que llamé a mi mamá para que escogiera el resto, lo que hizo de muy buen gusto y también salió en la transmisión, cuando Corina Azopardo la llamó a escena y la abrazó.

Luego de terminar la grabación nos dijeron que sería transmitido cinco semanas después, a mediados de mayo, y que podríamos buscar los regalos al día siguiente, cosa que hicimos ayudados por Rafael y su camioneta.

Dicho y hecho, el programa se transmitió la fecha programada y lo vio mucha gente, entre ellas la muchacha que formó parte de la barra panamericana en 1983, quien lo hizo en compañía de su abuela en el televisor de la cocina de su apartamento. Nosotros grabamos el programa en una cinta de VHS pero no sé qué pasó con ella y desconozco su paradero.

Cuando tuvimos nuestra primera cita, ese domingo que la llevé al cine, mientras comíamos las hamburguesas en Que Bueno le comenté acerca de mi participación en el programa, ella me dijo que lo había visto y quedó impresionada con la escena en la que había llamado a mi mamá para que escogiera los regalos; como cosa suya le dijo a su abuela que ese muchacho parecía ser de muy nobles sentimientos y que sería muy chévere conocerlo. Para ese momento no me dijo todo lo que le comentó a Mamita mientras veía La estrella de la fortuna, sino que lo hizo muchos años después, cuando retomamos nuestras fiestas privadas luego de su diagnóstico de cáncer, así que la información completa vendrá dentro de unos cuantos capítulos.

Lo que Gitty nunca se pudo imaginar cuando vio ese programa era que se iba a encontrar con ese muchacho que se convertiría en el amor de su vida, y que por una extraña razón se enamoraría profundamente de él a pesar de que a lo mejor ni siquiera era el hombre ideal para ella.



 

domingo, 5 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 158: Un grado de separación, Juegos Panamericanos Caracas 1983.


 El año 1983 Caracas fue la sede de los Juegos Panamericanos en su novena edición, el mayor evento deportivo que se haya efectuado en la historia de Venezuela. Debido a tal circunstancia se invirtió una enorme cantidad de dinero para que salieran lo mejor posible y se tuvo mucho cuidado en presentarlos de la manera mas espectacular que se pudiera.

Una de las piezas claves en las ceremonias de apertura y cierre de los juegos sería la llamada "Barra Panamericana" compuesta por cientos de jovencitas de entre 14 y 17 años de edad. Su tarea consistía en levantar diversas piezas de colores con las que se formaban figuras de todo tipo como se puede apreciar en los videos; la idea vino a partir de los juegos olímpicos de Moscú en 1980, donde se creó una barra que hacía ese trabajo y quedó para la historia el llanto de despedida de la mascota oficial de los juegos, el oso Misha, al despedir a los atletas en la ceremonia de cierre.


Esa escena conmovió al mundo entero y le dio a los organizadores de COPAN 83 la idea de hacer algo similar en Caracas por lo que le entregaron la dirección de todos los espectáculos de apertura y cierre a un coreógrafo de origen cubano, el mejor que había en Venezuela, el ya fallecido Joaquín Riviera.

Él fue quien se encargó de crear esa barra panamericana y entre las muchachas que fueron seleccionadas para formar parte de ella estuvo una llamada Gitty Pargas Salas, a quien yo no conocía personalmente ni sabía de su existencia. Sin embargo, en 1982 me inscribí en la Universidad Central de Venezuela para estudiar la carrera de biología en la facultad de ciencias y me uní al cuerpo de bomberos voluntarios. 

Cuando las chicas empezaron sus prácticas en el Estadio Olímpico los encargados de la atención médica de emergencia eran los bomberos de la universidad porque el estadio estaba dentro del campus, así que yo era uno de los que tenían que estar de guardia. Luego, en las ceremonias como tales nuestro organismo tuvo el apoyo de los bomberos del Distrito Federal y del Distrito Sucre debido a que se necesitaba mucha mas gente y equipos, pero quedamos a cargo de lo que aconteciera en el terreno del estadio y eso incluía a la barra panamericana.

Muchas de las muchachas, debido al tiempo haciendo los ejercicios y coreografías, además del calor, se deshidrataban y desmayaban, por lo que nosotros teníamos que ir a recogerlas y llevarlas a las instalaciones médicas de emergencia para que las hidrataran y pudieran descansar; el procedimiento era simple, dos de nosotros íbamos a buscar a la caída con una camilla, la montábamos y llevábamos al área médica.

Pero a veces se desvanecían varias al mismo tiempo y no quedaba otra que llevarlas cargadas al lugar porque no había suficientes camillas para transportarlas a todas.

Cuando se estructuró el rol de guardias escogí las fechas de ensayos, inauguración y clausura porque así tendría tiempo para ver los eventos deportivos en las demás sedes con mis amigos, porque  como se estaba en año electoral el gobierno dio puerta franca en todas las sedes, es decir, entrada gratis para todo el mundo.

Cuando Gitty me dijo que estuvo en la barra lo primero que le pregunté fue si alguna vez se había desmayado y me dijo que no, así que nunca la cargué ni la vi en la zona médica; también le pregunté si no me había visto entre los bomberos y me dijo que no sabía, porque no nos prestaba mucha atención por la misma presión de las coreografías que tenía que hacer.

Es muy posible que en uno o varios momentos de todos esos días nos hayamos cruzado, nos hayamos visto o estuviésemos uno al lado de la otra y no nos dimos cuenta, dos adolescentes que en 1985 se conocerían, se harían novios y tendrían una bella historia de amor que duró mas de 37 años.

sábado, 4 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 157: Se va el 2014.

 

2014 sería el último año sin la sombra del cáncer encima de nosotros, que si bien ya estaba presente no había sido detectado y a los fines y efectos de nuestra vida cotidiana todavía no existía.

El día de acción de gracias lo pasamos en casa de la mejor amiga de Graciela, que como ya había comentado anteriormente, nos dijo que la llamáramos "la holandesa" porque siempre nos íbamos a enredar con su nombre. Compartimos con ella y su familia durante la velada y no sería la primera vez que pasaríamos tal fecha con ellos, de hecho, los vínculos entre nosotros se fortalecieron tanto que nos convertimos en una especie de familia extendida. Por decirlo de alguna manera, ellas son hermanas nacidas de diferentes padres.

El día de navidad, ya que teníamos carro, pudimos salir a pasear por todo el condado a ver los adornos navideños y visitar algunos lugares icónicos de Seattle. Para el 31 de diciembre Gitty se sentía muy cansada y no quiso ir al fin de año en La Aguja, pero como Graciela quería ir la acompañé y recibimos el año viendo los fuegos artificiales, que de todas formas no quedaron muy bien porque había neblina y esa noche no soplaba nada de viento, así que el humo se quedó estancado en el lugar mezclado con la neblina y dificultaba la visibilidad; de paso cerca del Seattle Center se estaban ejecutando múltiples construcciones y las grúas afeaban el entorno.

Por esas razones la celebración no fue la mejor este fin de año, que sería el último en el que yo iría a ver la ceremonia en vivo; a partir de 2015 Gitty y yo nos quedaríamos en la casa viéndola por televisión y haciendo el brindis y todos los ritos de año nuevo con calma sin pasar frío ni coger lluvia.

Luego de terminados los fuegos artificiales regresamos al apartamento, no sin antes pasar por un Starbucks porque Graciela quería comprar café, por lo que fuimos a la tienda que estaba en el centro de Seattle y de ahí fuimos a coger el autobús de regreso al apartamento. Llegamos poco antes de las dos de la mañana y entonces fue que pudimos hacer el brindis familiar y cumplir con los rituales de año nuevo con Gitty que había descansado lo suficiente y se sentía mejor para celebrar un 2015 que esperábamos próspero y feliz y resultó ser todo lo contrario.

A partir de febrero empezaría el calvario de esa terrible enfermedad que al final se llevaría a mi amada esposa y nos dejaría marcados de por vida a Graciela y a mí. Antes de entrar en ese desierto crearé un oasis de tres capítulos para hacer el proceso un poco mas fácil a los pacientes lectores del blog; no todo el tiempo fue malo, pero la primera fase fue como un terremoto para la familia.

2015. El año que cambió nuestras vidas. 

viernes, 3 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 156: ¿Y cómo le ha ido a Graciela en la universidad?

 


Para ese entonces ya nuestra hija tenía un año en UW Seattle y había construido todo un sistema de apoyo que daba sus frutos. Luego de las dificultades iniciales para encontrar financiamiento logró obtener una beca a través de la fundación de la familia Gates, asimismo se había convertido en una activista por los derechos de las comunidades inmigrante y sexodiversa; como si esto fuera poco, creó una red de contactos políticos y académicos que le servirían de mucho mas adelante.

Todo esto no quería decir que tuviese conflictos con sus estudios, al contrario; mantenía muy buenas notas en sus materias y acumulaba sus créditos sin problema alguno. Sin embargo, no todo era color de rosa; luego de la muerte de mi mamá se había puesto un poco mas difícil de tratar y estaba mas reacia a aceptar nuestra autoridad que antes, lo que traía bastantes problemas.

Al final esa tensión se solucionó mayormente cuando ella se fue a vivir a la universidad, algo que le convenía porque así no tenía que hacer el viaje diario de Tukwila al norte de Seattle y disponía de mas tiempo para sus actividades lectivas. También esa mudanza sirvió para traer algo de paz y tranquilidad a la casa y especialmente a Gitty, que siempre tenía roces con ella.

¿A qué se debía esa conducta? No lo sabíamos; hoy en día especulo que era por factores relacionados con la herencia, mi mamá era una mujer muy dura, y algo de esa dureza estaba presente en la nieta. Muy posiblemente el fallecimiento de su abuela le disparó algún tipo de rabia interna que tenía que demostrar de alguna manera, y algo así pasó también luego del diagnóstico de cáncer de Gitty; estas son puras especulaciones, pero es lo mas cercano a una explicación que puedo encontrar respecto a ese cambio de carácter que se le presentó.

En algún momento Gitty me comentó, y luego lo repetiría con bastante frecuencia en los años subsiguientes:

- Adoro a Graciela, y quisiera que viviera aquí con nosotros, pero a la vez es mejor que viva sola porque así estoy mas tranquila y no estamos peleando a cada rato.

Luego, a medida que transcurría el tiempo, esa rabia se le fue pasando aunque no desapareció del todo y siempre hubo conflictos, pero al menos eran los que se podían esperar como resultado de la brecha generacional, que a pesar de no ser muy grande, siempre iba a estar presente; potenciada además por la diferencia en los lugares de crianza, el ambiente tanto en épocas como sitios fue muy diferente y eso se tenía que reflejar en los criterios divergentes.

Sea como sea, nuestra hija había crecido y para diciembre de 2014 ya tenía 20 años, lo que quería decir que estaba a uno de distancia de su completa adultez y que necesariamente tenía que mostrar un cierto nivel de madurez emocional e intelectual que la diferenciase de nosotros; como algunas otras veces decía Gitty:

- Mi bebé sí ha crecido, lo hizo tan rápido que ni me dí cuenta.

En algunas ocasiones, durante la adolescencia,  cuando ella estaba realmente molesta con Graciela le decía: - ¡Mira, mujer!.

Y Graciela se le molestaba aun mas y le respondía: - ¡Yo no soy ninguna mujer!

Lo cierto del caso es que sin darse cuenta ya se había transformado en una y con ideas muy claras acerca del mundo y la vida. Se estaba convirtiendo en una mujer y estaba consciente de su poder e influencia sobre los demás, a pesar de todos los problemas y obstáculos que encontró. Había crecido.

jueves, 2 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 155: Hay que comprar un carro.


Como se suponía que ambos estábamos trabajando y ganábamos lo suficiente como para vivir un poco holgados llegó el tiempo de comprar un carro, además con todo lo que tenía que moverme diariamente junto con las necesidades de transporte de Gitty y ocasionalmente las de Graciela la compra estaba mas que justificada.


Esta vez lo mejor era comprar un vehículo usado para así no gastar mucho dinero  en él. Luego de un tiempo investigando encontré una buena oferta en Jet Chevrolet de Federal Way  con una camioneta Chevrolet Traverse modelo 2011 con tracción integral, certificada y garantía extendida, así que la compré a finales de noviembre.

Gitty al principio no estuvo de acuerdo con la compra porque la consideraba prematura y me armó un buen lío por ello porque decía que los gastos de la camioneta iban a afectar los pagos de alquiler y servicios; pero le dije que ya era hora de volver a tener carro, teníamos dos años a pie y era necesario ahora que no iba a viajar mas pero a cambio tendríamos que movilizarnos mucho, además tenía que administrar muy bien mi tiempo, porque las jornadas diarias iban a ser muy pesadas.

De todas todas era el momento de comprar un vehículo para así tener un medio de transporte fiable.

Desde luego que no teníamos ni la mas remota idea de lo que nos venía encima el año siguiente, donde el tener esa camioneta nos alivió bastante todo el trabajo que tuvimos que hacer debido a la enfermedad de Gitty; en cierta forma nos salvó la vida, porque sin transporte propio las cosas habrían sido mucho mas difíciles con esa terrible variable como lo es el cáncer.

Lo cierto del caso es que luego de dos años sin transporte propio volvíamos a tener carro; la camioneta era bastante amplia y potente, además con la tracción integral podía circular por mas sitios, incluyendo vías en mal estado, que un vehículo de tracción delantera o trasera.

Poco a poco nos preparábamos para despedir el 2014, año en que había perdido a mi madre e iniciaba un nuevo trabajo que no sabía si podría aguantar.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Nuestra historia de amor: Capítulo 154: Se acaba el contrato con Microsoft.

 El 30 de junio de 2014 tocaba renovar el contrato con Microsoft. La empresa estaba conforme y dispuesta a continuarlo, pero eso implicaba mas viajes y yo había perdido la energía necesaria para tales desplazamientos, simplemente luego de la muerte de mi mamá no podía alejarme de la casa para laborar.

Gitty recibió la noticia con alegría, a ella nunca le gustó que viajara por trabajo, así que cuando le dije que eso no iba a suceder mas porque quedé traumado luego del fallecimiento de mi madre estaba hecha unas pascuas.

- Ahora tengo que ponerme a buscar otro contrato, porque la plata no es eterna.

- Tranquilo que el pollo muere, o como decía tu mamá, de cualquier culo sale sangre.

- Bueno, sí, pero espero que ese culo no sea el mío.

- No te vuelvas loco, al menos tenemos reservas para vivir mientras buscas algo bueno.

- Igual me tengo que mover, vamos a ver que sale.

Gitty también estaba buscando, pero los potenciales clientes que la habían contactado no ofrecían lo que ella buscaba, así que seguía en el mercado.

Ese periodo de transición duró prácticamente todo el verano, pero para septiembre ambos encontramos buenos contratos; Gitty con un grupo de profesionales indios de Bellevue que necesitaban alguien con experiencia y educación formal para que les ayudara con sus hijos y yo encontré el empleo que todavía tengo y cuyo seguro médico nos cubrió durante su enfermedad.

En mi caso, apenas se regó la voz de que había dejado de trabajar con Microsoft empezaron los contactos en linkedIn y así me enteré que estaban buscando profesionales con experiencia para formarlos en el área de ciberseguridad, y el que estaba a cargo del proceso era viejo conocido mío desde los tiempos de Clovis, así que tenía un buen chance.

El proceso de selección fue bastante complicado, no se podían tener antecedentes penales ni mal historial de crédito y había que pasar algo conocido como "background check." Tampoco se aceptarían personas con historial de consumo de drogas o problemas de alcohol. Al final la propuesta de empleo era muy simple, estudiar durante cinco años mientras se trabajaba por la mitad del sueldo y luego de finalizar los estudios se pasaría a recibirlo completo. También se exigía un compromiso mínimo de 10 años.

En cuanto a los beneficios, esos sí eran completos desde el primer día de trabajo, especialmente el seguro médico para el contratista y su cónyuge. No sabía lo que se nos venía encima, pero eso era lo que mas me interesaba.

Al final, trabajaría de lunes a viernes de nueve de la noche a cinco de la mañana y tendría que hacer los cursos de lunes a viernes de dos a seis de la tarde, fines de semana libres y los calendarios académicos estaban sincronizados con los escolares y universitarios, así que tendría como cuatro meses al año sin actividades lectivas. Luego de finalizados los cursos pasaría a trabajar a un horario normal, de 11 de la mañana a nueve de la noche.

El primero de septiembre empecé el contrato, si bien arranqué a trabajar en serio el día 22; mientras tanto, Gitty inició su nuevo empleo el 15. Parecía que entrábamos en una senda de prosperidad, pero tal cosa no duraría mas de seis meses, nuestras rachas de buena suerte siempre eran cortas, y esta sería la última que íbamos a tener.